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  • Freddy Ortiz Regis

Separación de la iglesia y el estado: reflexiones a raíz del matrimonio homosexual

Hay que tener en cuenta que en nuestra realidad además del matrimonio según la perspectiva religiosa, también existe el matrimonio civil, es decir el matrimonio sancionado por el estado y sujeto a las normas que están en el código civil.


Gracias al desarrollo de la teoría del estado y el avance de las ideas a partir del renacimiento, las sociedades llamadas civilizadas se han organizado a través de estados laicos; es decir en aquellos en que el estado y el gobierno no funcionan según los cánones de ninguna religión sino ―más bien― están organizados para atender a los intereses de la sociedad en general sobre la base del reconocimiento y respeto de los derechos fundamentales de las personas.

Dentro de estos derechos fundamentales está la libertad de culto, por la cual el estado está en el deber de garantizar a todas las personas el ejercicio pacífico y tolerante de sus creencias religiosas; asimismo, también se incluye en este concepto, el respeto a quienes no profesan ninguna religión.

El matrimonio homosexual que se ha sancionado en EE.UU., a partir de una decisión de la corte suprema de justicia, es un desarrollo del MATRIMONIO CIVIL. No ordena a las iglesias a unir en MATRIMONIO RELIGIOSO a sus feligreses del mismo género. Las iglesias y sus creyentes seguirán uniéndose como siempre ha sido -hombre y mujer- y nadie podrá interferir en esa decisión.

Por ello considero que es necesario aclarar a la gente que el matrimonio homosexual es una extensión del matrimonio civil regulado en el marco de las normas que rigen no a la iglesia (la Biblia y la tradición eclesiástica) sino al estado (la Constitución y el código civil).

Personalmente creo que matrimonio homosexual (o matrimonio gay) no es la denominación más feliz pues la palabra matrimonio proviene del latín matrimonium, la cual proviene de matrem (madre) y monium (calidad de), por lo que matrimonio tiene un origen similar a patrimonio, formado por pater (padre) y el sufijo monium. El patrimonio refleja a los bienes adquiridos por herencia, mientras que matrimonio refleja la unión entre marido y mujer. Por ello, en este contexto, me parece que el término propuesto en nuestro país -unión civil- resulta ser más apropiado y oportuno.

Como corolario de esta breve reflexión para aclarar los alcances del matrimonio homosexual solo me resta decir que la iglesia debe ser respetuosa de las decisiones del estado, pues la misma Biblia dice que las autoridades han sido puestas por Dios (Romanos 13:1), y como contraparte, el estado también debe ser respetuoso de las creencias religiosas ―y no religiosas― de sus ciudadanos garantizando el más irrestricto ejercicio de la libertad de cultos y creencias en nuestro país.

El día en que la iglesia y el estado confundan sus jurisdicciones entonces las libertades de las personas comenzarán a resentir el peso de la intolerancia y la persecución; taras que históricamente se creían superadas.


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